LA TERAPIA DE LA SONRISA
Las medicinas son realmente
caras en todas partes, pero cada uno de nosotros lleva dentro una medicina muy
eficaz, sin efectos secundarios y sumamente
barata. ¡Ah! No necesita de
receta médica, la dosis es libre y se llama “la sonrisa”. Cuando te levantes,
mírate al espejo, contémplate a gusto y regálate una sonrisa. Tu primer regalo
del día. Cuando sientas que las preocupaciones invaden tu corazón, vuelve a sonreír.
Cuando sientas que la tristeza va nublando tu espíritu, otra sonrisita. Cuando
sientas que los nervios se te ponen de punta,
detente y sonríe. Cuando sientas que los demás te presionas y ya no
aguantas, no te precipites , regálales una sonrisa. Cuando sientas que vas
perdiendo el humor, cuidado, no te envenenes ¿no podías sonreír? Cuando sientas
que el cansancio y la fatiga te va apagando una sonrisa hace mucho bien. Cuando
sientas que los demás te ponen mala cara, no pongas la tuya cuadrada, tu sonrisa
les hará cambiar la de ellos. ¿Qué te parece un poco tonto todo esto?
Lo es, pero es eficaz. La
sonrisa nos alivia. La sonrisa nos hace tomar aliento. La sonrisa suaviza
nuestros rostros. La sonrisa alegra el alma y es muy barata. La
pueden aprender hasta los niños. Vale para todos. Aprende a
sonreír y enseña a los demás a hacerlo pero enséñales con tu propia sonrisa. A
sonreír se aprende sonriendo y cuando te acostumbres, verás que tu rostro
tendrá más luz, será más expresivo y los demás te mirarán diferente.
Sacado
de la Hoja Parroquial de Fuenmayor.

