Reconozco que en mi infancia y adolescencia he sido un tanto “revoltosa ” ( o sea guerrera) y a veces también “creativa” y esa creatividad nos llevó un verano a una hermana menor que yo y a mí a disfrazarnos con trajes de papel de periódico que hacíamos nosotras mismas para luego salir así vestidas a la calle del pueblo donde pasábamos los veranos en casa de mis tíos, era algo que nos divertía un montón.
Cerca de la casa de mis tíos había un perro que siempre estaba atado y que nos gustaba hacerle rabiar para que nos ladrara desde la seguridad de esa cuerda sujeta a su cuello.
Un día salimos a la calle elegantemente vestidas con “trajes periódico”, caminamos por la acera alejándonos de la casa cuando de pronto oímos unos ladridos familiares y sorprendidas vimos que nos venía de frente el perro de la discordia que se había escapado o bien su dueño lo había soltado……………….dimos la vuelta y salimos corriendo con el chucho pisándonos los talones, a medida que avanzábamos nuestros vestidos se iban rompiendo cayendo los trozos de papel por el suelo así que cuando logramos alcanzar la puerta de casa ya estábamos en paños menores y con un “caguelo” impresionante al habernos librado por poco de un mordisco canino…..menos mal que al vernos llegar en ese estado de “nudismo” mis tíos no nos echaron ninguna bronca, al fin y al cabo llegamos sanas y salvas y no dejaba de ser una ¿travesura? infantil………..y al perro lo seguimos “incordiando”, cuando estaba atado claro, y por supuesto nos seguimos haciendo “vestidos periódico”. En alguna reunión familiar nos hemos reído mucho al recordar esta anécdota.






