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domingo, 7 de noviembre de 2021

MIS ANÉCDOTAS


 Reconozco que en mi infancia y adolescencia he sido un tanto  “revoltosa ” ( o sea guerrera)  y a veces también “creativa”  y esa creatividad  nos llevó un verano a una hermana menor que yo y a mí a disfrazarnos con trajes de papel de periódico que hacíamos nosotras mismas para luego salir así vestidas a la calle del pueblo donde pasábamos  los veranos en casa de mis tíos, era algo que nos divertía un montón.

Cerca de la casa de mis tíos había un perro que siempre estaba atado y que nos gustaba hacerle rabiar para que nos ladrara desde la seguridad de esa cuerda sujeta a su cuello.

Un día salimos a la calle elegantemente vestidas con “trajes periódico”,  caminamos por la acera alejándonos de la casa cuando de pronto oímos unos ladridos familiares y sorprendidas vimos que nos venía de frente el perro de la discordia que se había escapado o bien su dueño lo había soltado……………….dimos la vuelta y salimos corriendo con el chucho pisándonos los talones,  a medida que avanzábamos nuestros vestidos se iban rompiendo cayendo los trozos de papel por el suelo así que cuando logramos alcanzar la puerta de casa ya estábamos en paños menores y con un “caguelo”  impresionante al  habernos  librado por poco de un mordisco canino…..menos mal que al vernos llegar en ese estado de “nudismo” mis tíos no nos echaron ninguna bronca, al fin y al cabo llegamos sanas y salvas y no dejaba de ser una ¿travesura?  infantil………..y al perro lo seguimos “incordiando”,  cuando estaba atado claro, y por supuesto nos seguimos haciendo “vestidos periódico”. En alguna reunión familiar nos hemos reído mucho al recordar esta anécdota.

 

LAS IMÁGENES SON DEL LUGAR DONDE SUCEDIÓ ESTA ANÉCDOTA

 


sábado, 7 de febrero de 2015

MIS ANÉCDOTAS 28 MÉDICO NUEVO



Siendo adolescente vivía con mis padres y mis hermanos  en las casa de militares que había en el cuartel de una ciudad de la provincia de Huesca ya que mi padre era militar .
Un día  nos enteramos de que había llegado un médico joven y guapo , decidimos conocerle así que empezamos a frecuentar la enfermería del cuartel toda la cuadrilla para ver al guaperas con cualquier rasguño con el pretexto de que lo curase:-))
Claro que no aspirábamos a nada más ya que nosotras éramos demasiado jóvenes y él era ya un adulto hecho y derecho. Cómo se agotaron los rasguños decidimos que una del grupo que tenía una pequeña verruga en la mano la tenía que ver el médico y allí nos presentamos todas.
Claro que el galeno se debió de intuir algo ante tanta visita tonta así que decidió cortar por lo sano (nunca mejor dicho) y nos dijo que la verruga no tenía importancia, que no hacía falta que volviésemos y que los rasguños también los podíamos curar en casa ya que él no podía seguir curándonos sin el permiso y presencia  de nuestros padres………..nos disculpamos diciendo que es que no queríamos que nuestros padres se enterasen para no preocuparles por nuestras heridas (no debió de colar esta trola)
 Allí se acabó todo ya que nuestros padres no podían enterarse de nuestras escaramuzas al botiquín militar y el doctor nos aseguró que no diría nada pero insistió en que si alguien tenía algún problema de salud acudiéramos con nuestros progenitores.

lunes, 10 de junio de 2013

MIS ANÉCDOTAS 20

NUESTRO IGLÚ CUANDO LO COMPRAMOS EN  1994


Durante unos años, en las vacaciones, mi marido y yo nos íbamos de camping  ya que nos gustaba mucho esa libertad que dan estos lugares, escogíamos siempre la playa. Cómo la economía era un tanto floja nos compramos un iglú para nuestros comienzos campistas.

 Nosotros disfrutábamos a tope con lo que teníamos y nos parecía un sueño aunque siempre estábamos rodeados de unas super-tiendas, carro-tiendas o de unas auto-caravanas impresionantes pero no nos importaba para nada, nuestro iglú era nuestro palacio.

Un día estábamos preparando la comida en nuestra pequeña cocina portátil cuando pasan delante de nosotros una madre con su hijo, acababan de llegar y su auto-caravana estaba muy cerca de nosotros, el niño ya grandecito se quedó mirándonos y le dijo textualmente a su madre: “vaya mierda de tienda que tienen esos”, me sorprendió que la madre no le reprendiera por esa falta de respeto hacia nosotros  y la prepotencia que demostró al decir tal cosa, yo ni corta ni perezosa le contesté con toda la amabilidad del mundo y la mejor de mis sonrisas, no podía consentir que se metieran con mi pequeño iglú pues estaba muy orgullosa de él: “Te has equivocado nene, la tienda no es de mierda es de lona”………..tanto madre cómo hijo, sin pedir disculpas, se metieron en su “pobre auto-caravana”  me demostraron que no por mucho tener cosas materiales se es rico en las cosas esenciales de la vida que son las que te hacen ser más humano, feliz  y solidario, lamentablemente estas personas carecían de esa riqueza. Con el tiempo ya pudimos comprar un carro-tienda de segunda mano que nos resultaba mucho más cómodo. Pero aún recuerdo con añoranza esa pequeña tienda-iglú que tan buenos ratos nos hizo pasar en nuestros primeros años campistas.

Nuestro último camping fue en el año 2007 pero esta vez, y cómo despedida, alquilamos un bungalow grande para toda la familia..........Esto ya lo contaré en otra anécdota
NUESTRO CARRO TIENDA CUANDO LO COMPRAMOS EN 1997