y no
lo voy a ocultar
ya
que os voy a confesar
el
secreto que acarreo.
Por
más que crea la gente
que
gastar bromas no es grato
yo
las tengo muy presentes
para
pasar un buen rato.
Ante una
broma especial
soy en
verdad indulgente
y aunque
resulte imprudente
nunca me
sientan mal.
Conocido
mi “secreto”,
pues
lo he dado a conocer,
añado
que también respeto
y a
nadie quiero ofender.
Aunque
sea una bromista
se
muy bien diferenciar
si
una broma va a gustar,
¡Jamás me paso de “lista”!
En este mundo latente
no faltará diversión
mientras haya un inocente





