Hoy celebramos el día de los Inocentes con sus bromas y sus muñecos de papel tan tradicionales para “pegarlos” a la espalda de los desprevenidos, pero no podemos olvidar que este día recordamos a los niños menores de dos años que mandó matar Herodes creyendo que con este horrible acto acabaría con la vida de ese “supuesto rey” acabado de nacer y que podría poner en peligro su propio trono. ¡Que equivocado estaba y que poco entendió las Sagradas Escrituras! Su ambición le cegó y le convirtió en un cruel asesino.
Soy muy tradicional y no me gustaría nada que este simpático día, y a la vez dramático recordatorio, pasara al olvido.
Sin olvidarnos de las pequeñas e inocentes víctimas, tratemos de seguir la tradición con esas pequeñas bromas que nos hacen la vida más agradable, pues digo yo: Si adoptamos las tradiciones de otros países ¿Por qué no conservar las nuestras y promocionarlas para que también nos las copien?


