MONTAHE HECHO CON
IMÁGENES DE LA RED Y PROPIAS
Ahí estaba yo sentada
en medio de la reunión con cierto aire de autosuficiencia tratando de arreglar al
mundo. Parecía que era la única que estaba de acuerdo con el que nos ofrecía soluciones
¿me sentía mejor que los demás por ello? Me aterra el pensar que fuera cierto
que lo sentía . De todos modos sí estaba
molesta ante tanto pesimismo, no podía soportar que fueran tan negativos ¿qué
pasaba? ¿eran auténticos y sinceros o simplemente se usaba ese pesimismo y
negación cómo tapadera, cómo escudo protector para no “mojarse”, para no
molestarse en hacer realidad las soluciones que nos brindaban?.Hubo un momento
en que no sé quién me daba más pena si el hombre bueno lleno de ilusiones e
ideas para llevarlas a la práctica y al que se le calificó de soñador o todos
los demás tan “ocupados” y “despiertos” que ni siquiera pueden ya soñar
absorbidos por su quehacer diario y engañándose a sí mismos de que hacen
suficiente, que la realidad es fantasía y las soluciones imposibles. En estos
pensamientos estaba cuando todo se derrumbó al entrar Tú por esa puerta Señor,
por supuesto que no tenías la imagen que nos han enseñado de ti y que en tantas
pinturas e iglesias hemos visto, imagen llena de dulzura y bondad, venías
vestido con pantalón vaquero un tanto sucio, zapatillas deportivas, camiseta y
tatuajes en los brazos, ahí estabas poderoso y grande en tu debilidad y pobreza
diciendo: tengo hambre, quiero comer caliente , palabras que sonaron cómo
martillazos, pienso yo, en el corazón de todos, en ese momento Señor me sentí
pequeña y despreciable, sentí que mi “pobreza” era infinitamente más grande y
esta clase de “pobreza” es peor que la otra. Allí cómodamente sentada y con el
estómago lleno intuí que también tenías otras clases de hambre: hambre de
trabajo, hambre de comprensión, de solidaridad, hambre de cariño, de amistad,
hambre de.........no hace falta seguir con la interminable lista, sin embargo
yo seguí sentada ¿qué pasó con mis
sueños? ¡si yo era la
que quería soluciones rápidas! ¿no será que yo también veo la realidad cómo un fantasma y los sueños
imposibles? ¿no será que yo también me pongo escudos protectores?. Señor sería
terrible y me siento desarmada e impotente o tal vez desenmascarada, no lo sé,
y esta ignorancia me quema, y esta pasividad me inquieta porque Señor qué
responder cuando Tú me dices “tengo hambre y no me diste de comer” ¿cómo
justificarme?. No hay justificación y tus palabras no se borran de mi alma,
están grabadas con fuego.
