Montaje hecho con imágenes de la red
Cuando terminó, volvió a pedir de nuevo otros 3 vasos de cerveza.
El camarero se le acercó y, en voz baja, le dijo:
Si usted quiere disfrutar de la cerveza más fría, yo puedo servírsela en un vaso y, cuando usted termine, me pide otro.
Sonriendo, el vaquero respondió:
Pues usted verá, yo tengo 2 hermanos, y los 3 vivíamos juntos en Texas, y un día nos separamos. Cuando dejamos Texas uno se fue a Arizona, el otro a Colorado y yo vine aquí, nos prometimos que beberíamos siempre de esta forma para recordar los tiempos en que bebíamos juntos. Así que yo tomo un vaso de cerveza por cada uno de mis hermanos, y uno por mí.
El camarero lo felicitó por tan hermosa costumbre, y siguió sus quehaceres.
El vaquero venía todas las semanas a la taberna y siempre pedía, al menos dos veces, sus 3 vasos de cerveza.
Pero un día pidió solamente 2 vasos y, cuando eso ocurrió, todos los habituales clientes presentes en el lugar se dieron cuenta del cambio pero, por discreción, nadie dijo nada,
Cuando el vaquero pidió la segunda ronda, el camarero le dijo:
No pretendo meterme en sus cosas, pero sí quiero darle mi más profundo pésame por su pérdida.
Con cara de extrañeza, el vaquero se quedó mirando al camarero por unos segundos, y luego, al caer en cuenta del por qué de la condolencia, sonrió y dijo:
No, no, todo está bien en la familia. Lo que pasa es que mi esposa y yo nos hicimos evangélicos, y tengo que dejar de beber……… ¡¡pero mis dos hermanos no!!
CORTESÍA DE CARLOS PADRÓN: http://padronel.net/