SEÑOR:
Concédeme el don de la alegría.
La alegría de las flores que sonríen sin hacer ruido, que alegran el jardín sin decir nada.
La alegría de las flores, que perfuman calladas el ambiente, que se dejan cortar sin quejarse. La alegría de las flores que se mueren sin lamentarse.
Te pido la alegría de sentirme a gusto conmigo mismo.
La alegría de hacer felices a los otros.
La alegría de que los demás se sientan a gusto a mi lado.
La alegría de estar siempre alegre.
La alegría de sonreírte a Ti, pase lo que pase en mi vida. Porque Tú eres mi música, Señor.
Sacado de la Hoja Parroquial de Fuenmayor.