MONTAJE HECHO CON IMÁGENES DE LA RED
HOY, DÍA DE LA RESURRECCIÓN:
CANTO A MI SEÑOR
Si cantar es
oración, voy a cantarte, Señor.
Elevaré mis
plegarias, mas no será con mi voz.
Cuando estoy en mi
silencio meditando tu pasión
te estoy cantando,
Señor, aunque sea sin mi voz.
Al escuchar tu
Palabra, que da vida al corazón,
te estoy cantando,
Señor, aunque sea sin mi voz.
Admirando la
belleza que veo a mi alrededor,
te estoy cantando,
Señor, aunque sea sin mi voz.
Cuando estoy
acompañando al que sufre en su dolor,
te estoy cantando,
Señor, aunque sea sin mi voz.
Cuando cargo con la
cruz y es pesada de llevar,
te estoy cantando,
Señor, aunque sea sin mi voz.
En la lucha y el
esfuerzo por mi vida mejorar,
te estoy cantando,
Señor, aunque sea sin mi voz.
Cada vez que me
sorprendo ante un nuevo amanecer,
te estoy cantando,
Señor, aunque sea sin mi voz.
Si en la noche te
doy gracias por el día que pasé,
te estoy cantando,
Señor, aunque sea sin mi voz.
Al compartir lo que
tengo aunque no tenga valor,
te estoy cantando,
Señor, aunque sea sin mi voz.
Llorando con el que
llora, y así su pena es menor,
te estoy cantando,
Señor, aunque sea sin mi voz.
Cuando amo al que
no tiene ni piedad ni compasión,
te estoy cantando,
Señor, aunque sea sin mi voz.
Si mis errores
admito y te pido tu perdón,
te estoy cantando,
Señor, aunque sea sin mi voz.
Acogiendo a un
marginado y ofreciéndole calor,
te estoy cantando,
Señor, aunque sea sin mi voz.
Contemplando el
Universo como obra de tu Amor,
te estoy cantando,
Señor, aunque sea sin mi voz.
Hay mil maneras, ya
ves, de cantarte, mi Señor,
y sé que te agrada
más que te cante sin mi voz.