Estaba cansada de las pastillas
del lavavajillas pues a veces no se disolvían del todo así que un buen día
decidí cambiar y compré jabón líquido, por cierto un líquido muy parecido al de
fregar a mano. Me encantó el resultado pues quedaba muy bien la vajilla y se
disolvía todo el jabón. La dicha duró unos cuantos días. Yo acostumbro a poner
el lavavajillas por la noche después de cenar y cuando lo tengo lleno, lo pongo
a 65 grados y dura muuuuuucho tiempo , a
veces cuando me voy a la cama, y lo hago tarde, todavía no ha terminado. Una
noche mi marido antes de acostarse entró en la cocina a beber agua y me llamó
con una voz muy alarmante, fui corriendo y lo que me encontré me hizo recordar
la película de Almodovar “Mujeres al borde de un ataque de nervios” pues entré
en ese estado al ver lo que había pasado………..¡MI COCINA ESTABA LLENA DE ESPUMA
Y ERA YA LA HORA DE IR A DORMIR! Lo primero que pensé que se habría estropeado
y que se había salido todo el jabón aunque me extrañaba que hubiera echado tal
cantidad de espuma. Traté de calmarme, cogí la fregona y el recogedor de basura
con el que recogía la espuma la echaba al cubo y de allí al wáter . No sé los
viajes que hice hasta lograr que se redujera la cantidad de espuma lo
suficiente para usar la fregona, pero fueron muchos. Una vez recogido y fregado
todo con abundante agua, puse de nuevo el lavavajillas pero sin echarle jabón a
ver de donde venía la avería y para mi sorpresa vi que seguía saliendo espuma por
los bordes de la puerta……tuve que esperar al día siguiente y poner ¡4 VECES EL LAVAVAJILLAS PARA QUE SE FUERA TODA
LA ESPUMA! O sea que se pasó casi un día completo con la maquinita funcionando.
Al ir a coger el jabón para fregar a mano los platos me di cuenta del detalle
de lo que había pasado ¡HABÍA CONFUNDIDO
LOS FRASCOS Y HABÍA ECHADO FAIRY AL LAVAVAJILLAS ¡ y la cantidad había sido
generosa cómo hago siempre . No podía creerlo el error había sido solo mío y
ese error me mantuvo con agujetas severas varios días. Ya no he vuelto a
comprar el “peligroso” líquido ahora lo compro en polvo que no es tan
“arriesgado” para no volver a cometer el mismo despiste pues todos sabemos el
famoso refrán : ” El hombre (en este caso mujer) es el único animal que tropieza
en la misma piedra dos veces”, y yo
estoy convencida de que me hubiera vuelto a pasar, así que si no hay ”piedra”
no es posible tropezar en ella.

