CONTEMPLACIÓN
En la cruz, agonizante,
en silencio te observaba;
tu agonía suplicante
a mi alma impresionaba.
Quise ofrecerte consuelo
mas mi boca se calló,
y a pesar de mi desvelo
ni una palabra salió.
Tu mirada me pedía
contemplar con devoción,
pues querías compañía
en lugar de una oración.
¡Qué angustiosa soledad!,
¡qué terrible tu tormento!
¿Por qué tanta crueldad?,
¿por qué tanto sufrimiento?
Mi Jesús agonizante:
a pesar de tu dolor
descubrí en ese instante
que desbordabas Amor.
Es un amor tan profundo
que en tu cruz hoy todavía
para salvar a este mundo
agonizas cada día.
¡Qué paz y tranquilidad
en mi silencio sentí!
Y me dio seguridad
lo que a Tu lado viví.
Jesús ha
muerto, permanezcamos despiertos y velemos su cuerpo recogidos en oración pero
sin caer en la desesperanza..
Pronto seremos testigos de su
resurrección y esta tristeza que hoy nos embarga se transformará en una
intensa alegría llena de luz y esperanza de una vida mejor.

