Santo inocente me veo
y no lo voy a ocultar
ya que os voy a confesar
el secreto que acarreo.
Por más que crea la gente
que gastar bromas no es grato
yo las tengo muy presentes
para pasar un buen rato.
Ante una broma especial
soy en verdad indulgente
y aunque resulte imprudente
nunca me sientan mal.
Conocido mi “secreto”,
pues lo he dado a conocer,
añado que también respeto
y a nadie quiero ofender.
Aunque sea una bromista
se muy bien diferenciar
si una broma va a gustar,
¡Jamás me
paso de “lista”!
En este
mundo latente
no faltará
diversión
mientras
haya un inocente
que nos
llene de ilusión.
NO NOS OLVIDEMOS QUE ESTA FIESTA
TAN TRADICIONAL QUE LA TOMAMOS A BROMA VIENE DE TANTOS NIÑOS INOCENTES QUE
MANDÓ MATAR HERODES PRETENDIENDO ASÍ ACABAR CON LA VIDA DEL NIÑO JESÚS, UN
DERRAMAMIENTO DE SANGRE INÚTIL Y QUE TUVO QUE SER TERRIBLE.


