Que cruel es la amargura
cuando se posa en el alma
se va perdiendo cordura
al no tener paz ni calma.
La vida se muestra
dura
cómo una pesada enjalma
cual hermética
armadura
que cargada va a
la espalda.
Hay que seguir adelante
sin hacer una parada
mostrando con buen talante
que no se le teme a nada.
Por veredas
voy errante
la ruta es
complicada
caminando
soy constante
busco la
dicha anhelada.
Soy un viejo peregrino
que no ha parado de andar
y en un borde del camino
quiere un rato descansar.
Siento un aliento divino
que me ayuda a caminar
sin conocer mi destino
alcanzarlo he de lograr.

