A raíz de mi problema de rodilla me mandaron hacer rehabilitación y cómo tardaban mucho tiempo en llamarme a pesar de que el traumatólogo que me operó me puso en la petición del informe médico que era urgente no tuve más remedio que ir a una fisioterapeuta privada aconsejada por mi médico de cabecera pues corría el riesgo de no recuperarme.
Así que acudí a Olga una excelente profesional que además de trabajar en Logroño por las mañanas lo hace también en su consulta del pueblo por las tardes.
El primer día acudí a su consulta con la pierna totalmente rígida y una curvatura en la rodilla que me cabían debajo de ella 6 dedos estando sentada y con las piernas extendidas en la camilla, aparte de estar tremendamente hinchada, con mucho dolor y sin poder apenas caminar.
Nada más entrar a la consulta, el 11 de Marzo 2011, me mandó tumbar en la camilla y comenzó su terapia que consistía en manipular mi pierna para poderla doblar y aplastar la rodilla para quitar la curvatura, todo esto con gritos de dolor y lloros por mi parte pues os aseguro que el dolor era insoportable, para mitigar el dolor me mordía la mano algo que me dejó huellas de dientes, hubo un momento y estando ya exhausta me agarré con fuerza a la camilla metiendo las manos por debajo de ella y alcanzando una especie de manivela que sobresalía, esta se movió y para sorpresa de los tres (la fisioterapeuta, mi marido y yo) la parte de arriba de la camilla donde mi cabeza y parte de mi tronco estaban apoyados se vino abajo y claro esas partes de mi anatomía también cedieron y gracias a la rapidez de mi marido que me agarró no acabé en el suelo.
A pesar del dolor no pude evitar reírme de una situación tan embarazosa y a la vez cómica, la pobre Olga que se llevó un gran susto puso de nuevo la camilla en orden asegurando la manivela para que no la volviera a agarrar.
Fueron 23 sesiones con esta estupenda profesional que aunque fueron muy dolorosas también tuvimos ratos en los que nos reímos mucho debido a mis reacciones y ciertas trampillas por mi parte ante ciertas situaciones de la terapia que me las tomaba con todo el humor que podía para resarcirme de los sufrimientos físicos que suponía la terapia. El 13 de Abril fue el último día con ella ya que el 14 por fin comenzaba la rehabilitación con la Seguridad Social. Salí de la consulta de Olga con una movilidad de mi pierna de 90º y con menos curvatura en la rodilla. Todavía me quedaba mucho camino por recorrer pero lo peor había pasado gracias a esta excelente profesional que hizo un auténtico esfuerzo para que mi pierna mejorara y que encima supo estar a mi altura, comprenderme y hasta reírse conmigo……….¡¡¡¡GRACIAS POR TODO OLGA!!!!!


