Unos
Magos desde Oriente
marchan tras
una estrella
una
amistad que se sella
por los
siglos permanente.
Van hablando en el camino
del fenómeno tan extraño
y piensan si en ese año
algo prepara el destino.
Mirando un libro sagrado
ven que llegó el momento
del más grande nacimiento
que la tierra ha celebrado.
Llenos de
gran emoción
ante el hecho
relevante
miran al
astro brillante
que indica la
dirección.
Sin pormenores llegaron
donde indicaba el lucero
y con delicado esmero
ante el Niño se postraron.
Desde
entonces celebramos
este
acontecer hermoso
tan
sublime y milagroso
que a los
Magos ensalzamos.


Gracias por este bonito recordatorio. Un beso
ResponderEliminarQue hermoso poema, Charo.
ResponderEliminarQue los Reyes Magos te colmen de ilusión.
Besitos